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Ésta es una de las cosas que más cola ha traído desde que se presentara el tráiler de El Hobbit, sobre todo en su versión española.

Cuando uno se encuentra con que una de sus novelas preferidas va a ser llevada al cine, surgen dudas (razonables): ¿respetarán la naturaleza del argumento y sus personajes? ¿Añadirán o cambiarán cosas? ¿Cuánto de lo que considero vital será eliminado por falta de tiempo?

Podemos apostar una cota de mithril a que esas eran la clase de preguntas que retumbaban en las mentes de muchos mientras su mano trémula colocaba el cursor sobre el botón “play” cuando el tráiler de El Hobbit fue anunciado en todas las páginas web de cine, espectáculos y fantasía. Durante esos escasos dos minutos y medio donde recibimos imágenes a una velocidad que difícilmente nos permite decir más que “ooooohhhh!!!” y “¡aaaaahhhhh!”, y señalar con el dedo, puede ocurrir que nuestra apatía y decepción crezca, o que nos emocionemos como niños.

En Númenor, nos ocurrió lo segundo. No sólo porque las imágenes se correspondían con nuestra imaginación, si no porque ocurrió algo muy importante, algo vital, algo que nos hizo pensar que ese tal Peter Jackson no iba tan desencaminado con su representación de la esencia de El Hobbit: los enanos cantaban.

Y no cualquier cosa o de cualquier forma; la escena sucede exactamente igual que como narraba el libro:

La oscuridad invadió toda la habitación, y el fuego se extinguió y las sombras se borraron; y todavía seguían tocando. Y de pronto, uno primero y luego otro, mientras tocaban, entonaron el canto grave que antaño cantaran los enanos, en lo más hondo de las viejas moradas, y estas líneas son como un fragmento de esa canción, aunque no hay comparación posible sin la música.”

Así ocurre en el tráiler, a lo que hay que añadir la mágica y cavernosa voz de Thórin escudo de Roble.

Ésta no es la primera vez que se pone música y voz a esta canción. Hemos encontrado otras referencias a la misma, de diferente estilo, pero también muy buenas. Hagamos un ejercicio de escucha. Comparemos las diferentes versiones y decidamos cuál nos gusta más. Empecemos por la versión de Peter Jackson:

¿Qué tal? Tiene un aire misterioso y siniestro, ¿verdad? Lo suficiente como para asustar un poco a un hobbit.

Pero sigamos. Aquí tenemos una versión, más rudimentaria y con menos medios, pero muy digna y, quizá, más fácil de ser cantada por enanos recién llegados en casa de Bilbo.

Aquí tenemos algo diferente, una pieza de Cody Skinner. Sin letra, sólo música, aunque es fácil ver cómo debería cantarse siguiendo el poema de Tolkien:

Otra versión que sigue el estilo de la novela, con una primera voz a la que siguen otras:

Y por último, una de las mejores versiones que hemos encontrado. Aunque carece de letra, utiliza los instrumentos que Tolkien menciona en El Hobbit, y por eso creemos que merece la pena ser escuchada y ocupar un lugar en esta entrada:

¿Cuál os gusta más? ¿Cuál os evoca más el recuerdo de aquella tarde en la que empezasteis el libro, o aquellas hojas de otoño que volaban mientras esperabais el autobús, pasando las páginas?

Pasemos a otra cosa: versión española. Como sabéis, ha habido muchas críticas y quejas (y hasta una plataforma de Facebook) a la versión española de la canción, que podemos escuchar en el traíler en español. Lo horripilante del asunto, a parte de la voz nasal de Thórin y de que no tiene ni puñetera idea de cantar (matad al doblador), es que la letra no ha sido adaptada de ninguna manera para que encaje con la música. La han traducido, tal cual, por el artículo 14 y porque yo lo valgo.

El resultado es esto:

Bueno, vale, era el tráiler entero, pero la canción está de todas formas…

Sólo podemos decir: ¡SOCORRO! y ¿POR QUÉ?

En contraposición a esta, y superándola por paliza considerable, tenemos la versión de la Comisión de Música de la Sociedad Tolkien Española. Una versión con música original de Víctor Suay “Hamfast” y traducción de Pablo Ginés “Azaghal”.

La clave de su éxito está en el esfuerzo para la traducción tenga sentido en castellano, es decir, para que la letra encaje con la música, más allá de la traducción literal. Con esto obtenemos una canción muy fiel a la de Tolkien, pero que tiene sentido propio:

Más allá de frías montañas, sí,
hemos de ir a Erebor
a buscar el oro y la plata gris
antes del alba antes del sol.

Poderosa era la magia allí
de los herreros del rey Thrór,
cantaba el martillo un canto sin fin
en las cavernas de Erebor.

Para el rey y señor de los Elfos
de oro un tesoro se forjó
y en las gemas se escondió
la luz de Anor, la magia del Sol.

En collares colgaban estrellas
y en coronas fuego del dragón,
y entretejían en el metal
luz de la Luna y joyas sin igual.

Más allá de frías montañas, sí,
hemos de ir a Erebor
a buscar el oro en el cubil,
en la caverna del dragón.

Donde el hombre nunca osó cavar,
allí se oía su canción
y al arpa de oro acompañar
yunques y mazas con su son.

De repente en medio de la noche
estalló rugiendo un vendaval,
como antorchas los pinos ardían
en la noche del día fatal.

Las campanas lloraban en Valle
y los hombres lo vieron llegar.
Del dragón la ira en las calles,
destruía el fuego la ciudad.

La montaña entre una bruma gris
fue escenario del final.
Los enanos lucharon hasta el fin
bajo la luna fantasmal.

Más allá de frías montañas, sí,
hemos de ir a Erebor
a buscar el oro y la plata gris
antes del alba antes del sol.

Lamentablemente no tenemos disponible ningún vídeo de Youtube para que la veáis en su esencia, es decir, cantada en una reunión o en una cena de gala, entonada a veces por más de cien voces (no todas afinadas, pero sí llenas de ilusión), pero podemos ofreceros la versión del audiocancionero que grabaron nuestros amigos los Bardos Errantes. Para disfrutarla, pincha aquí.

Y no olvidéis dejar vuestra opinión en los comentarios 🙂

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