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Estamos siendo testigos de un hito histórico que marcará un antes y un después en lo que a estrenos se refiere. Llenar toda la Gran vía con pancartas enormes, circular por las Ramblas con el coche de Batman o poner anillos gigantes en las puertas de la Alhambra serán minucias después de que la ciudad de Wellington haya anunciado que cambiará su nombre con motivo del estreno de la próxima película de Peter Jackson.

Sí, sí, su nombre. Durante la semana de la premiere, la ciudad neozelandesa se conocerá como “El centro de la Tierra Media“. Hay gente que se tatúa su nombre en élfico. Hay gente que se construye una casa hobbit en el jardín. Y luego están los neozelandeses. Otro rollo, otro nivel. Rebasando las fronteras del frikismo. Dí que sí.

Además del “cambio de identidad”, la alcaldesa Celia Wade-Brown ha informado de las múltiples actividades que se están preparando para acompañar el estreno. El aeropuerto de la ciudad cambiará su lema “Wild at heart” por “The Middle of Middle-earth”, y cambiará su decoración habitual por una diseñada por Weta Workshop. Courtenay Place, en pleno centro histórico de la ciudad, se cubrirá con más de 500 metros de alfombra roja que desembocarán en el Teatro Embassy, en cuya fachada ya puede verse un enorme reloj que cuenta los días, las horas y los minutos que faltan para el estreno.

Además se instalarán pantallas gigantes Parque Waitangi para que el público no pierda detalle del preestreno y del desfile de los artistas por la alfombra roja. Los días previos las pantallas se utilizarán para proyectar El Señor de los Anillos de manera gratuita. También durante esos días se montará un mercado artesanal que tendrá al hobbit y su mundo como centro de inspiración. En él, los fans podrán comprar sus recuerdos y disfrutar de cerca de algunas de las obras que se crearon para el rodaje de la película.

En resumen: esperamos que los habitantes de Wellignton sean fans acérrimos de Tolkien, y de su primera novela. Si no auguramos para más de uno una semana de auténtica pesadilla.

Y para nosotros… Nueva Zelanda queda lejos, jo.

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