We made it! Shoot day 266 and the end of principal photography on The Hobbit. Thanks to our fantastic cast and crew for getting us this far, and to all of you for your support! Next stop, the cutting room. Oh, and Comic Con!
Cheers, Peter J
Así anunciaba oficialmente en su página de Facebook Peter Jackson el final del rodaje de El Hobbit. Este «viaje inesperado», que ha tenido durante 226 a todo el equipo de rodaje trabajando en las hermosas tierras de Nueva Zelanda, ha llegado a su fin, y con él comienzan las tareas de postproducción y últimos retoques hasta alcanzar el resultado final, que no veremos hasta el 14 de diciembre.
Dicen que es la película más esperada del año. Algunos afortunados, los que tengan la suerte de residir en Nueva Zelanda o dispongan de medios para comprarse el billete y conseguir una entrada, sólo tendrán que esperar hasta el 28 de noviembre, fecha en la que tendrá lugar el preestreno.
El resto de los mortales no tendremos más remedio que contar los días que restarán hasta el 14 de diciembre, cuando se espera que tenga lugar el estreno mundial.
Mientras tanto, ¡disfrutemos de estas nuevas fotos del rodaje! Para ir abriendo el apetito…
En este miércoles de junio, con el calor del verano ya haciéndose notar en las empedradas calles númenóreanas, os dejamos un documento refrescante: el séptimo capitulo del videoblog de el rodaje de El Hobbit.
En esta nueva entrega veremos a Peter Jackson trabajar codo con codo con su equipo de producción y conoceremos a algunos de los profesionales que, con su trabajo detrás de la pantalla, ayudan a que esta leyenda cobre vida.
Como siempre, gracias a El Anillo Único por colgar el vídeo. Esperamos ansiosos vuestros subtítulos 😉
Ayer mismo os contábamos que tendría lugar en la ciudad de los casinos una muestra de diez minutos de la nueva película de Peter Jackson. Hoy nos llegan las primeras opiniones sobre la cinta, y nos encontramos con una audiencia dividida.
Como ya hemos comentado en alguna ocasión, El Hobbit está rodada con la última tecnología en lo que al 3D se refiere, y utilizando 48 fotogramas por segundo, en lugar de los 24 que se han utilizado en la industria del cine durante más de ochenta años.
El resultado es una imagen más real, una sensación de estar presenciando en directo lo acontecido en la película, formando parte de la misma. Jackson además ha destacado que, gracias a esto, el 3D causa menos fatiga ocular.
Sin embargo, tras ese aperitivo de diez minutos que algunos mortales nos morimos por ver, parte del público resaltó que la textura de la imagen perdía ese carácter «de cine» al que estamos acostumbrados, para alcanzar el mayor realismo de una imagen de vídeo en Alta Definición. Es demasiado real, como si no pareciese una película.
¿Y del argumento se dijo algo? ¿Del tratamiento de los personajes, su representación, su fidelidad a la obra? Ni una palabra, al menos ninguna nos ha llegado por ahora. Así que los fans de la obra de Tolkien estamos de enhorabuena… De momento críticas de imagen, pero nada de la «chicha», de lo que nos importa a nosotros.
Supongo que en la Cinemacon, esos asuntos son lo de menos. Peter Jackson tendrá que pulir algunos detalles si quiere ganarse al público que asistió al encuentro, pero sin duda no habrá nadie mejor que nosotros para darle una crítica del argumento.
Esperamos recibir las vuestras si conseguimos dar con esos diez minutos de cinta 😉
Mañana El Caesars Palace de Las Vegas, donde se está celebrando la Cinemacon desde el pasado 23 de abril, será testigo de un aperitivo de El Hobbit que estoy seguro de que nos abrirá mucho más que el apetito.
Warner Bros proyectará diez minutos a 48 fotogramas por segundo en tres dimensiones y en alta calidad de imagen, una gran noticia para los fans de la que ya es la cinta más esperada del año.
Confiemos en que de nuevo la confidencialidad que suele ir aparejada a dichos actos se pase por «las tumbas etruscas», y algún buen samaritano nos permita disfrutar también a los pobres mortales de esos diez minutillos de película. Si es así, nos faltará tiempo para postearlo.
No pasa muchas veces, y de hecho muchos no apostaban por ello, pero por esta vez, el pequeño bar inglés de Southampton ha ganado la batalla a los productores de El Hobbit, sin armas ni abogados, sólo con la popularidad, el apoyo de la gente y el poder de las redes sociales.
Los productores han retirado al demanda y sólo piden una tasa de 100$ al año por utilizar el nombre. Reconocimiento y aplausos especiales a Stephen Fry, que interpreta al gobernador de Ciudad del Lago en la película y a Ian McKellen, que da vida a Gandalf, por sus comentarios en público y en los medios apoyando abiertamente al establecimiento y acusando a los demandantes de mezquinos.
No podemos evitar que esta historia nos recuerde un poco a la batalla del Abismo de Helm, cuando los rohirrim aguardaban su destino con valentía, dispuestos a enfrentarse a las oleadas de orcos que les asediaban. Y en cómo llegó Éomer, adalid de una nueva esperanza, con su espada en alto con la luz del alba.
Son historias inspiradoras que nos demuestran que, a veces, podemos vencer aunque el enemigo sea mucho mayor.
Esta es una de esas noticias que te hacen desear tener un cartel luminoso que diga «Vergüenza ajena» y ponerlo en tu tejado.
Los productores de El Hobbit han decidido enfrentarse (en los tribunales si es necesario, ¡faltaría plus!) a los dueños de un bar de Southampton que han tenido la desvergüenza, la cara dura y el morramen de llamar a su establecimiento «El Hobbit».
¿Pero a dónde vamos a llegar? ¡Cómo osan! Y encima se escudan en la absurda defensa de la admiración por el autor para robar impunemente un nombre que a todas luces pertenece a unos pobres productores que intentan ganarse el pan con el sudor de su frente… Y que nuestros ojos tengan que verlo…
Pero gracias a Eru, a Gandalf y a las pantuflas de Frodo el humilde gabinete de abogados de la productora ya se ha puesto las pilas y han dejado bien clarito que de admiraciones nada. El nombre de «Hobbit» pertenece legalmente a los productores hasta que el contrato lo diga, que para eso lo han pagado. Por favor, a estas alturas, utilizar la palabra «fan» como excusa para hacer lo que nos de la gana. Ya está bien. Ya vale.
De hecho, las amenazas no deberían limitarse al malvado bar familiar inglés. Habría que poner a todo el mundo en su sitio, ¡de una vez por todas! Se acabó lo de llamar a tu perro «Bilbo» porque te apetezca. Todas esas mascotas ilegales deberán cambiar sus nombres, o bien exponerse a acabar en la perrera. Nada de adornar tu habitación con pósters de El Señor de los Anillos, salvo aquellos homologados, reglamentados y aprobados expresamente por el comité de derechos de la humilde productora. Con sello que lo certifique en la cara de Gandalf. Plaf.
¿Y qué es eso de llamarse «Aragorn» en el chat de turno, o utilizar el rostro de Orlando Bloom, con su piel de culito de bebé y su pelo sin caspa como avatar? Mal, muy mal. Exigimos un castigo ejemplar para el uso fraudulento de nombres e imágenes, para que se detenga este abuso que escandaliza a propios y ajenos.
Menos mal que todavía hay productoras decentes que se toman estos asuntos en serio. Podemos dormir tranquilos.
La cadena televisiva ha firmado un contrato para adquirir los derechos de emisión en exclusiva de las películas de la Metro Goldwyn Mayer hasta el 2014.
Entre su menú, destacan algunos platos principales como «Los hombres que no amaban a las mujeres», «James Bond: Skyfall», «Gi-Joe: Retaliation» (SO-CO-RRO) y la joya de la corona para los seguidores de este blog: «El Hobbit, un viaje inesperado».
Eso garantiza a los fans de la saga que podrán disfrutar de la película en casa, y que no necesitarán el Canal + para hacerlo, o esperar a tener nietos, como ocurría comúnmente. Podemos respirar tranquilos.
Eso sí, habrá que buscarse un buen plan para estar fuera de casa el día que televisen la segunda parte de «Gi-Joe» (¿acaso alguna estadística les dio a entender erróneamente que fue un éxito tan rotundo como para embarcarse en una secuela?). Cualquier cosa vale: sacar la basura, limarse los callos, recoger latas de la calle… lo que sea.
Pero antes de que llegue el momento de verla en televisión, nos veremos las caras en los cines. ¡Esperamos veros a todos allí, y uniros a los coros en «Más allá de frías montañas»!
Os traemos para vuestro disfrute y deleite el sexto videoblog del rodaje de El Hobbit, que trata de los viajes hacia las diferentes localizaciones de la Tierra Media en Nueva Zelanda.
Acompaña a sus protagonistas en sus aventuras. Agradecemos nuevamente a El Anillo Único los subtítulos en castellano.
Ésta es una de las cosas que más cola ha traído desde que se presentara el tráiler de El Hobbit, sobre todo en su versión española.
Cuando uno se encuentra con que una de sus novelas preferidas va a ser llevada al cine, surgen dudas (razonables): ¿respetarán la naturaleza del argumento y sus personajes? ¿Añadirán o cambiarán cosas? ¿Cuánto de lo que considero vital será eliminado por falta de tiempo?
Podemos apostar una cota de mithril a que esas eran la clase de preguntas que retumbaban en las mentes de muchos mientras su mano trémula colocaba el cursor sobre el botón «play» cuando el tráiler de El Hobbit fue anunciado en todas las páginas web de cine, espectáculos y fantasía. Durante esos escasos dos minutos y medio donde recibimos imágenes a una velocidad que difícilmente nos permite decir más que «ooooohhhh!!!» y «¡aaaaahhhhh!», y señalar con el dedo, puede ocurrir que nuestra apatía y decepción crezca, o que nos emocionemos como niños.
En Númenor, nos ocurrió lo segundo. No sólo porque las imágenes se correspondían con nuestra imaginación, si no porque ocurrió algo muy importante, algo vital, algo que nos hizo pensar que ese tal Peter Jackson no iba tan desencaminado con su representación de la esencia de El Hobbit: los enanos cantaban.
Y no cualquier cosa o de cualquier forma; la escena sucede exactamente igual que como narraba el libro:
«La oscuridad invadió toda la habitación, y el fuego se extinguió y las sombras se borraron; y todavía seguían tocando. Y de pronto, uno primero y luego otro, mientras tocaban, entonaron el canto grave que antaño cantaran los enanos, en lo más hondo de las viejas moradas, y estas líneas son como un fragmento de esa canción, aunque no hay comparación posible sin la música.»
Así ocurre en el tráiler, a lo que hay que añadir la mágica y cavernosa voz de Thórin escudo de Roble.
Ésta no es la primera vez que se pone música y voz a esta canción. Hemos encontrado otras referencias a la misma, de diferente estilo, pero también muy buenas. Hagamos un ejercicio de escucha. Comparemos las diferentes versiones y decidamos cuál nos gusta más. Empecemos por la versión de Peter Jackson:
¿Qué tal? Tiene un aire misterioso y siniestro, ¿verdad? Lo suficiente como para asustar un poco a un hobbit.
Pero sigamos. Aquí tenemos una versión, más rudimentaria y con menos medios, pero muy digna y, quizá, más fácil de ser cantada por enanos recién llegados en casa de Bilbo.
Aquí tenemos algo diferente, una pieza de Cody Skinner. Sin letra, sólo música, aunque es fácil ver cómo debería cantarse siguiendo el poema de Tolkien:
Otra versión que sigue el estilo de la novela, con una primera voz a la que siguen otras:
Y por último, una de las mejores versiones que hemos encontrado. Aunque carece de letra, utiliza los instrumentos que Tolkien menciona en El Hobbit, y por eso creemos que merece la pena ser escuchada y ocupar un lugar en esta entrada:
¿Cuál os gusta más? ¿Cuál os evoca más el recuerdo de aquella tarde en la que empezasteis el libro, o aquellas hojas de otoño que volaban mientras esperabais el autobús, pasando las páginas?
Pasemos a otra cosa: versión española. Como sabéis, ha habido muchas críticas y quejas (y hasta una plataforma de Facebook) a la versión española de la canción, que podemos escuchar en el traíler en español. Lo horripilante del asunto, a parte de la voz nasal de Thórin y de que no tiene ni puñetera idea de cantar (matad al doblador), es que la letra no ha sido adaptada de ninguna manera para que encaje con la música. La han traducido, tal cual, por el artículo 14 y porque yo lo valgo.
El resultado es esto:
Bueno, vale, era el tráiler entero, pero la canción está de todas formas…
Sólo podemos decir: ¡SOCORRO! y ¿POR QUÉ?
En contraposición a esta, y superándola por paliza considerable, tenemos la versión de la Comisión de Música de la Sociedad Tolkien Española. Una versión con música original de Víctor Suay «Hamfast» y traducción de Pablo Ginés «Azaghal».
La clave de su éxito está en el esfuerzo para la traducción tenga sentido en castellano, es decir, para que la letra encaje con la música, más allá de la traducción literal. Con esto obtenemos una canción muy fiel a la de Tolkien, pero que tiene sentido propio:
Más allá de frías montañas, sí,
hemos de ir a Erebor
a buscar el oro y la plata gris
antes del alba antes del sol.
Poderosa era la magia allí
de los herreros del rey Thrór,
cantaba el martillo un canto sin fin
en las cavernas de Erebor.
Para el rey y señor de los Elfos
de oro un tesoro se forjó
y en las gemas se escondió
la luz de Anor, la magia del Sol.
En collares colgaban estrellas
y en coronas fuego del dragón,
y entretejían en el metal
luz de la Luna y joyas sin igual.
Más allá de frías montañas, sí,
hemos de ir a Erebor
a buscar el oro en el cubil,
en la caverna del dragón.
Donde el hombre nunca osó cavar,
allí se oía su canción
y al arpa de oro acompañar
yunques y mazas con su son.
De repente en medio de la noche
estalló rugiendo un vendaval,
como antorchas los pinos ardían
en la noche del día fatal.
Las campanas lloraban en Valle
y los hombres lo vieron llegar.
Del dragón la ira en las calles,
destruía el fuego la ciudad.
La montaña entre una bruma gris
fue escenario del final.
Los enanos lucharon hasta el fin
bajo la luna fantasmal.
Más allá de frías montañas, sí,
hemos de ir a Erebor
a buscar el oro y la plata gris
antes del alba antes del sol.
Lamentablemente no tenemos disponible ningún vídeo de Youtube para que la veáis en su esencia, es decir, cantada en una reunión o en una cena de gala, entonada a veces por más de cien voces (no todas afinadas, pero sí llenas de ilusión), pero podemos ofreceros la versión del audiocancionero que grabaron nuestros amigos los Bardos Errantes. Para disfrutarla, pincha aquí.
Y no olvidéis dejar vuestra opinión en los comentarios 🙂